Caperucita Roja y el Lobo Feroz – Cuento Infantil

 

Esta vez te traigo el cuento de caperucita roja para que lo disfrutes en compañía de los niños de la casa, también lo puedes descargar ya que al final pondré un botón de descarga, o si lo prefieres puedes copiar solo el texto del cuento infantil y pegarlo en un documento de texto e imprimirlo directamente.

 

Cuento infantil de Caperucita Roja y el Lobo Feroz

caperucita roja y el lobo feroz

Caperucita Roja

Había una vez una niña muy linda que vivía en el bosque con su mama, que le había hecho una capa roja para protegerse del frio y el viento. A la niña le gustaba tanto la capuchita que la llevaba a todas horas, por lo que todo el mundo la llamaba Caperucita Roja.

Un día, su abuelita que vivía al otro lado del bosque se puso malita y su madre le pidió que le llevase unos pasteles, frutas y miel.

– Querida hijita, llévale estos alimentos a la abuelita y sobre todo no te apartes del camino, ya que en el bosque hay lobos y es muy peligroso le dijo. Caperucita Roja recogió la cesta con los pasteles, la fruta y la miel y se puso en camino.

Caperucita tenía que atravesar el bosque para llegar a casa de la abuelita, pero no le daba miedo porque allí siempre se encontraba con muchos amigos: los pájaros, las ardillas, los conejos, etc.

De repente se encontró al lobo delante de ella, que era muy muy grande y con su voz ronca y temible le preguntó a Caperucita.

– Caperucita Caperucita ¿a dónde vas tu tan bonita?

– A casa de mi abuelita- le respondió Caperucita.

– Te reto a una carrera- le dijo el lobo – a ver quién llega antes a casa de tu abuelita. Te daré ventaja, yo iré por el camino más largo, tú puedes tomar este atajo.

– De acuerdo – dijo Caperucita – sin saber que el atajo era en realidad un camino más largo.

Caperucita se puso en camino atravesando el bosque, no haciendo caso a su mama y en un momento dado del camino se entretuvo cogiendo flores.

-La abuela se pondrá muy contenta cuando le lleve un hermoso ramo de flores además de lo que hay en la cesta – Pensó Caperucita.

Mientras tanto, el lobo se fue muy rápido y sin perder el tiempo a casa de la abuelita, llamó a la puerta y la anciana le abrió pensando que era Caperucita. El lobo feroz devoró a la abuelita y se puso en la cama y se vistió el camisón y el gorro rosa de la abuela.

Caperucita llegó contenta a la casa y al ver la puerta abierta entro y se acercó a la cama y vio sorprendida que su abuela estaba cambiada.

– Abuelita, abuelita, ¡qué ojos más grandes tienes!

– Son para verte mejor- dijo el lobo imitando la voz de la abuela.

– Abuelita, abuelita, ¡qué orejas más grandes tienes!

– Son para oírte mejor- siguió diciendo el lobo.

– Abuelita, abuelita, ¡qué dientes más grandes tienes!

– Son para…¡comerte mejoooor!- grito el lobo aventándose sobre Caperucita roja.

Caperucita comenzó a correr por la habitación gritando desesperada. Mientras tanto, un cazador que en ese momento pasaba por allí, escuchó los gritos de Caperucita y fue corriendo en su ayuda. Entró en la casa y vio al lobo intentando devorarla. El cazador le dio un golpe fuerte en la cabeza al lobo y cayó al suelo desmayado, sacó su cuchillo rajó su vientre y saco a la abuelita que aún estaba viva.

Para castigar al lobo malvado, el cazador le llenó el vientre de piedras y luego lo volvió a cerrar. Cuando el lobo despertó de su pesado sueño, sintió muchísima sed y se dirigió a un estanque próximo para beber. Como las piedras pesaban mucho, cayó en el estanque de cabeza y se ahogó. Caperucita y su abuela, no sufrieron más que un gran susto y Caperucita roja había aprendido la lección.

 

Prometió a su abuelita no apartarse nunca del camino como le había dicho su mama y no hablar con ningún desconocido que se encontrara en el camino.

FIN.

 

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