Aladino y la Lámpara Maravillosa – Cuento Infantil Clásico y Tradicional

Aladino y la Lámpara Maravillosa – Cuento Infantil Clásico y Tradicional
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Hola bienvenido esta vez te traigo el cuento infantil de Aladino y la Lampara Maravillosa para que lo disfrutes en compañía de los niños de la casa.

Abajo podrás encontrar el cuento de la Aladino y la lámpara maravillosa en 3 formatos:

  1. En video cuento
  2. En texto con imágenes para que lo puedas leer o copiar para imprimirlo.
  3. En formato de Descarga. Agregare un botón de descarga al final para que puedas descargar el cuento infantil de Aladino y la lampara maravillosa e imprimirlo directamente





Video Cuento de la Aladino y la Lampara Maravillosa


 


Cuento Infantil de Aladino y la Lampara Maravillosa para leer


aladino y la lampara maravillosa

Érase una vez una mujer muy pobre que vivía sola con su hijo, y este se llamaba Aladino. En un día poco común, un forastero ofreció una moneda de plata al joven Aladino a cambio de un pequeño favor, y este aceptó de inmediato.

– ¿Qué debo hacer, Señor? – Preguntó

– Acompáñame – Le respondió al muchacho.

Juntos se alejaron de la aldea llegando a un vasto bosque, el cual Aladino conocía muy bien ya que acostumbraba jugar mucho en ese lugar. El forastero se detuvo, justo delante de una entrada muy estrecha la cual daba a una cueva que Aladino no pudo reconocer.

– ¿De dónde salió esta cueva? – Exclamó Aladino en voz alta

El forastero ignorando su expresión le dijo:

– Necesito que entres a esa cueva y me traigas mi vieja lámpara de aceite, te pedí ayuda porque estoy seguro de que tu si puedes entrar por esa entrada tan estrecha.

– Está bien, voy por ella – Respondió Aladino

– Espera – Advirtió el forastero – No debes tocar nada más, solo necesito mi vieja lámpara de aceite, solo eso. ¿Entendiste bien?

La manera en que el forastero advirtió a Aladino llamo su atención, incluso lo puso más nervioso de lo que estaba, pero su familia necesitaba la moneda de plata y no era momento para titubear.

– Tranquilo, solo voy a traer su lámpara- Le respondió Aladino mientras iba avanzando a través de la cueva.

la lampara de aladinoYa en lo profundo de la cueva, Aladino pudo notar que la vieja lámpara de aceite resaltaba tenuemente en la oscuridad de la cueva, haciendo a un lado el hecho que estaba rodeada de piedras preciosas y monedas de oro.

“¿Este forastero solo quiere esta lámpara vieja?” – Se preguntaba Aladino – ¿Esta loco?

¿Se tratara de un brujo o un hechicero? … ¡Me parece que este hombre loco no está!

Entonces debe ser…



– ¡La lámpara! ¡Debes traérmela de inmediato!- Le grito el hechicero un tanto alterado por la tardanza.

– Esta bien, pero primero necesito salir – Replicó Aladino mientras trataba de salir por la estrecha abertura

– ¡No! ¡Primero tienes que darme mi lámpara! – Exigió el hechicero mientras le cerraba la salida.

– ¡No! Gritando Aladino.

– ¡Entonces peor para ti! Exclamo el hechicero mientras empujaba al joven de vuelta a la cueva.

Pero entre el forcejeo se le soltó un anillo al hechicero el cual terminó ante los pies de Aladino.

Justo después se escuchó un fuerte estruendo desde afuera. Se trataba del hechicero bloqueando la entrada de la cueva con una gran roca.

Y la poca luz que entraba a la cueva se desvaneció por completo, Aladino quedo aterrado

¿Aladino podrá salir de allí algún día? Entonces este tomó rápidamente el anillo y lo puso en su dedo

Pensando fuertemente en una forma de salir de esta cueva mientras giraba su anillo en su dedo repetidamente. De la nada, la cueva estaba iluminada de una luz rosada muy fuerte y un genio muy bonachón apareció.

– Soy el genio del anillo. ¿Cuál es su deseo mi señor? Aladino, sin entender lo que estaba sucediendo solo empezó a balbucear:

– Deseo regresar a mi casa.

– Y por arte de magia, Aladino se encontraba en su casa vieja sosteniendo la vieja lámpara de aceite.

Emocionado por lo sucedido el joven fue a contarle a su madre lo que había pasado y le entregó la lámpara

– No será una moneda de plata, pero voy a limpiarla para ver que podremos hacer con ella.

el genio de la lampara maravillosaMientras la frotaba, es sorprendido por otro genio mucho más grande que el anterior.

– Soy el genio de la lámpara. ¿Cuál es tu deseo? La madre de Aladino quedo muda de tal sorpresa.

Aladino muy confiado ahora dijo:

– ¿Porque no un gran banquete acompañado de un gran y delicioso postre?

Y en un parpadear, aparecieron exquisitos manjares abundante y deliciosa comida

 

Entonces Aladino y su madre quedaron repletos de comida desde ese momento, y por muchos años comieron en abundancia.

Aladino creció y se convirtió en un joven atractivo, su madre no tuvo más necesidad de trabajarles a otras personas. Estaban contentos con las cosas sencillas y el genio se encargaba de cumplir con sus pequeñas necesidades.

Hasta que un día en el mercado, Aladino le llamo la atención una comparsa que cargaba con una litera. La hija del sultán estaba ahí, y tan solo una mirada fue suficiente para quedar profundamente enamorado de ella. Así que, fue corriendo de inmediato a contarle a su madre:

– ¡Madre, no lo podrás creer, este es el mejor día de mi vida! Acabo de conocer a la mujer con la que me gustaría casarme

– Iré a hablar con el Sultán y le pediré para ti la mano de su hija Halima le respondió la madre.

Para eso tuvieron que pedirle un cofre repleto de hermosas joyas, cumpliendo con la tradición de llevarle un presente al Sultán

Esto funcionó muy bien para impresionar al Sultán, y entonces pregunto:

-¿De qué manera he de asegurarme si tu hijo es tan rico como para encargarse del bienestar de mi hija? Dile al muchacho que, debe demostrarme que es tan rico para merecerla, enviándome cuarenta caballos de raza y cada uno cargando con un cofre lleno de piedras preciosas, acompañados de cuarenta guerreros fuertes cuidando la mercancía.

La madre resignada, le conto a Aladino lo que había sucedido. -¿De dónde sacaremos todo lo que nos está pidiendo el Sultán? -Le preguntó a Aladino

Quizás el genio de la lámpara nos pueda ayudar -Le replicó el muchacho. Y como si no fuera mucho el genio sonriendo le cumplió todo lo que Aladino le había solicitado.

En un parpadear, aparecieron mágicamente los cuarenta caballos fuertes y cada uno cargando con un cofre llenos de zafiros y esmeraldas. Además de eso, también aparecieron cuarenta jinetes de poderoso porte con vestiduras blancas y enormes espadas esperando las órdenes del joven Aladino.

-¡Id al palacio del Sultán!- Les exclamó Aladino

El sultán muy sorprendido de su pronta respuesta, se complació por tan magnifico regalo y se dio cuenta que Aladino estaba muy decidido a tener la mano de su hija. No pasó mucho tiempo cuando Aladino y Halima se casaron, con la ayuda del genio construyeron un hermoso palacio al lado del palacio del Sultán.

cuento infantil aladino y la lampara maravillosaEl Sultán no pudo haber deseado un mejor yerno y Halima estaba muy enamorada de Aladino, ya que era un hombre bondadoso y muy romántico.

Pero en el momento en disfrutaban más de su felicidad llego el malvado hechicero, el cual se apareció disfrazado de mercader.

-¡Cambio lámparas viejas por nuevas!- Gritaba. Y las mujeres llegaban corriendo a intercambiar sus lámparas viejas.

-¡Aquí! – Halima exclamó en el puesto del supuesto mercader-. Le entrego esta (la lámpara del genio)

Aladino no se había atrevido a contarle el secreto del genio de la lámpara a Halima, y se arrepintió mucho de no hacerlo luego de esa tarde.

El hechicero hizo aparecer al genio. Y sin darse cuenta, Halima junto con el palacio se elevaron muy alto en el cielo para ser llevados a una tierra lejana que pertenecía al hechicero.

-¡Serás mi esposa ahora! -dijo el hechicero en medio de una fuerte carcajada. Halima muy angustiada, se vio prisionera del hechicero y no tuvo otra opción más que llorar desconsoladamente.

Cuando volvió Aladino, se dio cuenta que su palacio había desaparecido junto a su amada esposa.

Entonces fue cuando se acordó del anillo, le dio tres vueltas y -Gran genio del anillo, ¿dime que sucedió con mi esposa y mi palacio? -le preguntó

-El mismo hechicero que te encerró en la cueva hace años regresó, y se ha llevado con él, tu palacio, a Halima y la lámpara mi amo -respondió el genio del anillo.

Deseo que me los traigas de regreso enseguida -le respondió Aladino.

-Lo lamento, amo, pero no tengo tanto poder para cumplir ese deseo. Pero podría llevarte hasta donde están ellos.

Al poco tiempo Aladino ya estaba entre los pasillos del palacio del hechicero. Avanzando sigilosamente buscando en cada habitación para encontrar a su esposa. Cuando finalmente pudo encontrarla, Halima fue corriendo a sus brazos mientras intentaban explicar que fue lo que había pasado.

-¡Shhh! Bajemos nuestras voces hasta que averigüemos como vamos a escapar -replicó Aladino entre susurros.

Así que elaboraron un plan. Halima tenía que envenenar al hechicero. El genio del anillo les dio el veneno.

 

Esperaron hasta la cena, cuando Halima aprovecho la oportunidad de surtir el veneno en una copa de vino que le entregó al hechicero.

Halima espero impaciente a que el hechicero se tomara toda la copa hasta la última gota. El veneno hizo efecto en muy pocos instantes y el hechicero cayó al suelo sin señales de vida.

Al darse cuenta de que había funcionado, Aladino entró corriendo a la habitación, agarró su lámpara la cual estaba en el bolsillo del hechicero y la froto vigorosamente.

-¡Me alegra enormemente verte, mi buen Amo! -dijo el genio de la lámpara-.

¿Regresamos ahora?

-¡SI, justo ahora!- respondió Aladino, entonces el enorme palacio se elevó por los aires en dirección al reino del Sultán.

cuento de aladino y la lampara maravillosaEn el palacio del Sultán estaba esperando la madre de Aladino junto al Sultán muy reconfortados al saber que sus hijos habían reaparecido. Así que decidieron celebrar una gran fiesta donde cada persona del reino se podía acercar a celebrar junto a la familia real el regreso del príncipe Aladino y la princesa Halima.

Aladino y Halima pasaron el resto de sus vidas con una felicidad ininterrumpida, sus sonrisas aún se reflejan en cada vez que frotan una lámpara de aceite.


FIN.





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